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CCX221270-7.5. Caterina Miralles

Esta exposición en la galería FUGA tiene lugar en Barcelona durante el año de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura 2026 y quiere inscribirse, de forma tangencial, en este contexto de producción discursiva en torno a la arquitectura. Partiendo de la teoría del arquitecto Gottfried Semper, que situaba el origen del muro arquitectónico en el gesto textil —en las primeras pantallas hechas de estores, fibras o tejidos que delimitaban el espacio—, la propuesta introduce el tejido como contrapunto a los ritmos acelerados de la producción contemporánea.

El proyecto investiga la Lona de Hormigón (Concrete Canvas) como una forma contemporánea de tejido endurecido. Este material, desarrollado originalmente en 2004 como sistema para construir refugios de emergencia e infraestructuras temporales en contextos de crisis humanitaria y climática, consiste en un tejido impregnado de cemento que, una vez hidratado, se endurece adquiriendo propiedades estructurales. Sin embargo, como sucede a menudo con los materiales de construcción técnicos, el mercado ha acabado desplazando y tergiversando este uso inicial, integrándolo progresivamente en procesos constructivos vinculados a la eficiencia y la rapidez de terraformación de construcciones industriales como túneles, revestimiento de cunetas y la protección de taludes.

En el momento del fraguado, la lona pasa de una condición flexible y adaptable a una estructura rígida y permanente. Este instante liminar —cuando la materia deja de ser fluida y adquiere forma— se convierte en el centro de la investigación: un momento de transición en el que el material aún conserva la memoria del tejido, pero empieza a comportarse ya como arquitectura.

En este contexto, el proyecto introduce el bordado como contrapunto material y temporal a este proceso. Si la lona de hormigón responde a una lógica de construcción rápida y eficiente, el bordado introduce un gesto lento, manual y acumulativo. El entrelazamiento de ambas técnicas pone en relación dos temporalidades opuestas: la rapidez de los sistemas constructivos industriales y la lentitud del trabajo artesanal.

La búsqueda material parte de una incertidumbre técnica: todavía no está claro con qué hilos o materiales se realizarán los bordados sobre la lona de hormigón. Esta experimentación forma parte del propio proceso de investigación, que propone pensar la arquitectura no sólo como disciplina de diseño o representación, sino como un conjunto de procesos materiales que determinan la rapidez con la que producimos y habitamos el espacio construido.

Aunque la exposición tiene lugar en Barcelona, las cuestiones planteadas por el proyecto son compartidas por otras ciudades: procesos de transformación constantes, economías urbanas cada vez más vinculadas al valor inmobiliario y una arquitectura frecuentemente atrapada entre la producción acelerada y la necesidad de generar identidad. En este contexto, Barcelona puede entenderse como una variación particular de lo que Rem Koolhaas describía como la “ciudad genérica”: un territorio urbano en permanente transformación donde el espacio se produce, se consume y se reescribe sin detenerse del todo.

El proyecto plantea así una pregunta abierta: ¿cómo podemos repensar los sistemas constructivos, las temporalidades materiales y las economías que hoy determinan la producción de la arquitectura?

CCX221270-7.5. Caterina Miralles
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