CURVATURA. Laura Llaneli
Una curvatura es una desviación de la línea recta. Una desviación suave, casi imperceptible, que obliga a prestar atención de otra manera. El título de esta exposición nombra al mismo tiempo un gesto físico y una manera de moverse por el mundo, o de escucharlo.
La muestra reúne obras que se desplazan hacia aquello que queda fuera del centro: los ecos, las reverberaciones y los restos. Al prestar atención constante a las desviaciones y desbordamientos en los sistemas de organización, surge una tensión entre el deseo de estandarizar el sonido y la existencia de algo que siempre queda a la deriva.
Desde hace más de una década, Laura Llaneli trabaja con el sonido como objeto de estudio liminal. Le interesa aquello que ocurre justo antes de que algo suene o cuando ya ha dejado de sonar. El susurro, el silencio, la vibración mínima, el ruido de fondo, las frecuencias que pasan desapercibidas en medio de sociedades saturadas de estímulos. Su trabajo se acerca a lo infraordinario, a aquello aparentemente insignificante que, cuando se escucha con atención, transforma completamente la experiencia del espacio y del tiempo.
Las obras presentadas pertenecen a distintos momentos de su práctica, pero todas comparten esta misma inquietud. Nos obligan a afinar la escucha. El audio aparece como huella; podría ser una memoria comprimida o incluso un secreto, manifestándose como resonancia física y emocional. A veces no se percibe directamente; hay ocasiones en que solo se imagina, otras veces permanece como una frecuencia atrapada.
La exposición no propone únicamente escuchar las obras, sino también aquello que las rodea, sentir igualmente lo que hay dentro de nosotros: el ruido silenciado, el eco distante de fondo. Llaneli convoca, desde el texto, el objeto y la ausencia, una idea de contención, remitiendo al sonido sin necesidad de generarlo. Reflexiona también sobre qué significa producir más ruido en un presente ya saturado. Como una curva, las obras nos invitan a desviar la percepción. CURVATURA propone habitar esta derivación. Escuchar aquello que apenas vibra, aquello que todavía permanece.