INTUS. Gonzalo Guzmán
Durante años, Gonzalo Guzmán ha desarrollado un proceso de trabajo basado en la transformación de dos láminas de acero soldadas entre sí. Sometidas a la presión del agua, estas se expanden hasta adquirir un volumen que no ha sido modelado previamente. Aunque el artista determina las condiciones iniciales, la forma surge como resultado de fuerzas que no controla por completo. La superficie metálica conserva las tensiones producidas durante este proceso y se convierte en el registro de aquello que ha sucedido en su interior.
INTUS, adverbio latino que significa «dentro», «por dentro» o «hacia el interior», señala el desplazamiento que articula la exposición. La atención se dirige hacia el espacio delimitado por esas superficies, hasta ahora inaccesible a la mirada. Las esculturas de la serie INTUS, realizadas en yeso y mármol, materializan fragmentos del espacio negativo de la cueva. Al aislar estos volúmenes y presentarlos como cuerpos autónomos, el artista hace visible una forma que anteriormente existía como cavidad. El vacío adquiere consistencia material, pero conserva las huellas del contacto con aquello que lo envolvía.