Miquel Vilà. Una retrospectiva
La presente exposición acoge una selección de obras de Miquel Vilà (Barcelona,1940) a modo de retrospectiva. Tan solo es un recorrido de los muchos que podrían construirse alrededor de la propuesta pictórica de Vilà, la cual, sincera y directa, pone de manifiesto y reclama la fuerza de la pintura por ella misma como lenguaje poético y la presencia plástica más allá de géneros pictóricos, temáticas y modas.
Vilà evoca una lucha a través del nervio del pincel, como en sus interiores que se encorvan con bibliotecas en convulsión. El pintor no necesita endulzar ni embellecer la realidad, pues su mensaje es duro y áspero, y, seguramente por este motivo, sus composiciones siempre están bañadas de una sensación de que algo tremendo ha de suceder. La fuerza sin límites de su pintura nos interpela e invita a la reflexión. Así, los interiores tortuosos, los objetos que se recortan en una playa y se enfrentan al pathos de la naturaleza, los paisajes urbanos abandonados o los caminos solitarios. Todo parece a punto de ser devorado por una tormenta que sacude al espectador. La serie recurrente sobre los bombardeos explora esta misma potencia de la destrucción como fuerza generadora de una nueva realidad.
La luz crepuscular permite a Vilà recrearse en la consecución de contrastes a través de sombras y de gruesos matéricos, así como aportar un tono existencial y vibrante que conecta con la pintura metafísica italiana que tanto admira. Esta luz – entre el misterio y la pesadilla – lo cubre todo y se convierte en una herramienta que activa la reflexión sobre la fisicidad de la materia, además de la meditación sobre la temporalidad. No necesita ninguna anécdota ni historia, solo el objeto desborda e impresiona por él mismo, y su personalidad y su vigor son logrados a través de la pintura pura. Vilà defiende escrupulosamente el oficio y, por encima de todo, se erige como un defensor de la pintura como lenguaje. Para él, la pintura es un refugio frente al mundo hostil que le rodea, pero también el arma más hábil y segura frente a la adversidad. Sus composiciones son todo un canto de resistencia contra la agonía que, según Vilà, sufre la pintura contemporánea.
Sergio Fuentes Milà