Temple. Isabel Rabassa
Temple es el título de la exposición que Isabel Rabassa presenta en esta ocasión en el piset. El término temple alude a la fortaleza para afrontar cualquier situación con calma y serenidad. También se refiere a la técnica pictórica hecha con huevo como aglutinante al pigmento y al agua, característica del arte medieval europeo (tanto del románico como del gótico), así como en los iconos bizantinos. Por otro lado, tiene que ver con la acción de temperatura (ni frío ni calor) y con el grado de dureza y elasticidad de un metal o instrumento. Un templo, como sabemos, son lugares sagrados donde se puede escapar del ajetreo mundano, descansar en paz y conectar espiritualmente. Hay algo de todo ello en esta exposición. La obra que presenta Isabel Rabassa tiene algo de sutil y rotundo a la vez. Hace alusión al cuidado, respeto y protección a los lugares y símbolos como parte de la unión de lo divino y lo profano. Su obra remite a la alquimia de lo cotidiano en tiempos convulsos, desde el acceso a un lugar interno atemporal, tan arcaico como sofisticado. Lo que transmite es el valor del orden de la protección del templo interno que poseemos y se nos olvida custodiar. La pintura de Isabel Rabassa es reflejo de lo que guarda, cuida, descubre y protege. Para acceder a los secretos que guarda su pintura se requiere de temple. Ni demasiada mente ni demasiada emoción. Ahí es cuando se abre la puerta.