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Tocar madera. Emma Prats

Tocar madera parte del gesto, expresión y superstición popular homónima. Tiene su origen en la antigua creencia de que los malos espíritus habitaban en la madera; el contacto entre la mano y la superficie interfería en la escucha de estos espíritus, generando un obstáculo que evitaba que revirtieran el deseo verbalizado. A partir de este fenómeno, se pretende explorar su vigencia en la contemporaneidad mediante la construcción colectiva de relatos de sentido y la ritualización del sujeto. Desvelando una incertidumbre vinculada a un miedo o a un deseo, e invocando una fuerza mayor de amparo. Asimismo, se atiende a la latencia de la materialidad y del lenguaje como capacidad de acción, dando cuenta de su posibilidad de estructurar y transformar la realidad, funcionando como una suerte de amuleto.

Tocar madera. Emma Prats
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