Una habitació pròpia. Exposició col·lectiva
Escat Gallery acoge Una habitació pròpia (Una habitación propia), una exposición colectiva inspirada en el ensayo homónimo de Virginia Woolf (1929), quien aboga por la mujer y la creación desde la independencia y la privacidad que ofrece un espacio propio, libre de las opresiones de un mundo a contrarreloj, materialista y, sobre todo, que excluye a las mujeres de los escenarios culturales.
De acuerdo con Woolf, la obra de Blanca Nieto se lee como una reflexión sobre la memoria y la construcción de la identidad. Los gestos de coser y yuxtaponer texturas evocan procesos de cuidado, reparación y reconstrucción que remiten al bagaje histórico de la mujer, resignificándolo como resistencia y autodefinición. En paralelo, Diana Ruban articula una iconografía centrada en la figura femenina, ahora dotada de un cuerpo azul, que se mueve entre paisajes de colores vivos y abiertos. La presencia recurrente del personaje encarna la tensión entre el pasado y un futuro esperanzador.
La exploración del espacio propio continúa desprendiéndose de las propuestas de Iris Sanmartín Dalmau y Alba Fabre, que abordan la representación del cuerpo desde perspectivas complementarias. La pintura de Sanmartín Dalmau alude a una intimidad liberada de la mirada externa: una desnudez privada y consciente, donde el cuerpo pasa de ser un objeto ajeno a la metáfora de la habitación de Woolf. Mientras tanto, Fabre confronta la. tradición de la imagen femenina como vértice del deseo masculino, revirtiendo los efectos del male gaze mediante un cambio de autoría y técnica que anulan su erotización.
Cierra el recorrido Suna Imre con una aproximación a la pintura entendida como diálogo: con cada pincelada sugiere la relación entre cuerpo, materia y naturaleza, convirtiendo el acto de pintar en una pausa necesaria para la expresión. En conjunto, Una habitación propia es una conversación entre arte y pensamiento que recupera la cuestión literaria: ¿qué condiciones hacen posible la creación femenina? Las obras reunidas en esta exposición reivindican la existencia de este espacio, lo materializan e invitan a imaginarlo como un derecho indiscutible para la reflexión y la transformación y, en consecuencia, para el arte.