{"id":39526,"date":"2024-05-30T16:10:58","date_gmt":"2024-05-30T14:10:58","guid":{"rendered":"https:\/\/graf.cat\/?p=39526"},"modified":"2024-05-30T21:44:14","modified_gmt":"2024-05-30T19:44:14","slug":"la-casa-donde-vivo-francesca-llopis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/graf.cat\/es\/la-casa-donde-vivo-francesca-llopis\/","title":{"rendered":"La casa donde vivo &#8211; Francesca Llopis"},"content":{"rendered":"<p>Con motivo de la exposici\u00f3n <i>El otro lado<\/i> del centre Santa M\u00f2nica, la artista Francesca Llopis nos propone una ruta por el otro lado de la Barcelona gentrificada: una ciudad preol\u00edmpica, canalla, <i>underground<\/i>. Una ciudad que todav\u00eda no hab\u00eda vivido la carga de ser capital del dise\u00f1o, del deporte y del turismo de cruceros.<\/p>\n<p>Francesca Llopis nos propone que, en este paseo por el centro de la Barcelona de los setenta y ochenta, nos imaginemos c\u00f3mo eran estos lugares en un momento hist\u00f3rico de gran potencialidad creativa y social, gran parte de los cuales hoy son irreconocibles. La Barcelona de esta ruta es el otro lado de la Barcelona-franquicia en la que vivimos.<\/p>\n<p>No se trata de hacer un ejercicio de nostalgia est\u00e9ril, sino de utilizar la carga pol\u00edtica de ciertos pasados para reinterpretar el presente. Hacer este viaje en el tiempo nos permite revisar cr\u00edticamente el relato gastado y oficial de la Transici\u00f3n y la cultura <i>underground <\/i>en Barcelona y los lugares comunes que llevan asociados.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n vislumbraremos ciertas inercias y resistencias en las pr\u00e1cticas art\u00edsticas de una generaci\u00f3n que comenzaba a despertar al otro lado del sue\u00f1o de la raz\u00f3n impuesto por el franquismo. Os invitamos a replicar la experiencia, cotidiana y extraordinaria al mismo tiempo, de una generaci\u00f3n que pudo empezar a ver la luz al final de un largo t\u00fanel y a imaginar el otro lado de la Barcelona que ahora vemos. Incluso que descubr\u00e1is los restos que todav\u00eda sobreviven.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>__________<\/p>\n<p>La casa donde vivo<br \/>\nRuta <i>El otro lado<\/i><\/p>\n<p>Por Francesca Llopis, artista visual<\/p>\n<p>Cuando visitaba a mis abuelos en la calle Comer\u00e7, penetraba en el ruido del Mercado del Borne, donde los colores y olores eran bien diferentes de la ciudad oscura y miedosa de finales de los sesenta. El caos de aquel entonces era parecido al que se gener\u00f3 cuando, m\u00e1s adelante, lo recuperamos del previsible derribo a principios de los a\u00f1os ochenta: artistas y poetas organizando conciertos y manifestaciones, era un espacio fantasmag\u00f3rico y abandonado al cual nosotros d\u00e1bamos una nueva vida.<\/p>\n<p>So\u00f1\u00e1bamos con la libertad, el anarquismo afloraba por todas partes, la dictadura hab\u00eda hecho aguas y nosotras lo est\u00e1bamos celebrando en la calle con aquello que pint\u00e1bamos, que escrib\u00edamos, y con nuestras acciones. Inocentes, por fin ve\u00edamos el otro mundo por un agujero. \u00c9ramos el <i>underground <\/i>de la ciudad, las noches acababan en el Zeleste, el mejor bar de la historia, dise\u00f1ado por S\u00edlvia Gubern y \u00c0ngel Jov\u00e9 (Silvia tambi\u00e9n cre\u00f3 la portada del disco <i>Qualsevol nit pot sortir el sol<\/i>).<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-39429\" src=\"https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1983-A-PART-110x130-1-1236x960.jpg\" alt=\"\" width=\"1236\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1983-A-PART-110x130-1-1236x960.jpg 1236w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1983-A-PART-110x130-1-150x117.jpg 150w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1983-A-PART-110x130-1-768x597.jpg 768w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1983-A-PART-110x130-1-1536x1193.jpg 1536w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1983-A-PART-110x130-1-2048x1591.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1236px) 100vw, 1236px\" \/><\/p>\n<p>Entre 1977 y 1982 viv\u00ed en la calle Trafalgar, en la calle Princesa (en la casa donde naci\u00f3 el pintor Rusi\u00f1ol) y en la calle Milans. En aquel tiempo me hice clienta del bar Kentucky, frecuentado por aquel entonces s\u00f3lo por marineros, camioneros y se\u00f1oras que se sentaban aburridas en un largo banco. Los billetes y fotograf\u00edas de barcos que revest\u00edan las paredes nos transportaban a pa\u00edses extranjeros, todo bien regado de absenta y con m\u00fasicas lejanas que nos hac\u00edan so\u00f1ar.<\/p>\n<p>La casa donde vivo desde 1983 estaba situada exactamente al otro lado, en \u201cterritorio apache\u201d. El paseo de Sant Joan marcaba la frontera con un barrio extramuros lleno de almacenes de textil que en los noventa se transformaron en comercios chinos. Al lado de la estaci\u00f3n del Norte hab\u00eda pensiones y bares de <i>travestis <\/i>con clientes que trasitaban noche y d\u00eda y que se acabar\u00edan convirtiendo en los <i>blade runners<\/i> de mis pinturas. Recuerdo a una con su exuberante abrigo peludo blanco, contorne\u00e1ndose medio desnuda para ir a comprar al Mercado de Santa Caterina como un fantasma surgido del m\u00e1s all\u00e1, despu\u00e9s de una noche de drogas y sexo; desentonaba totalmente entre las mujeres que iban a hacer la compra para las familias, a las que que por otro lado ni les llamaba la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por entonces el Arco del Triunfo era un monumento un poco triste, de una ninguneada e incomprendida arquitectura modernista, los coches le rodeaban. Durante una fiesta por mi cumplea\u00f1os coincidi\u00f3 que alguien hab\u00eda quemado all\u00ed un coche y lo interpretamos como un regalo que me hac\u00eda la ciudad. Entre los Encantes y el mar ve\u00edamos f\u00e1bricasque ten\u00edan una nueva funci\u00f3n: cobijaban a desplazados que viv\u00edan entre los matorrales y construcciones hechas de materiales reciclados, n\u00fameros de madera, palabras de anuncios. Era otro mundo que transit\u00e1bamos con curiosidad y cierto recelo, y que nos serv\u00eda de inspiraci\u00f3n\u2026<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-39433\" src=\"https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1985-SEMBLA-QUE-EL-PASSAT-TE-UN-ALTRE-ORDE-244x366-1-1280x838.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"838\" srcset=\"https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1985-SEMBLA-QUE-EL-PASSAT-TE-UN-ALTRE-ORDE-244x366-1-1280x838.jpg 1280w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1985-SEMBLA-QUE-EL-PASSAT-TE-UN-ALTRE-ORDE-244x366-1-150x98.jpg 150w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1985-SEMBLA-QUE-EL-PASSAT-TE-UN-ALTRE-ORDE-244x366-1-768x503.jpg 768w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1985-SEMBLA-QUE-EL-PASSAT-TE-UN-ALTRE-ORDE-244x366-1-1536x1005.jpg 1536w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1985-SEMBLA-QUE-EL-PASSAT-TE-UN-ALTRE-ORDE-244x366-1.jpg 1632w\" sizes=\"auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p>En 1985 mostr\u00e9 en la sala Metr\u00f2nom <i>Barcelona trasbalsada<\/i>, una serie de pinturas monumentales con visiones de la ciudad desde el mar hasta Montserrat, de sur a norte, pobladas por dioses venidos del m\u00e1s all\u00e1 que recorr\u00edan el puerto y que se mimetizaban con las gr\u00faas. Metr\u00f2nom era un espacio de arte y m\u00fasica contempor\u00e1neas donde expon\u00edan artistas nacionales e internacionales, un punto de inflexi\u00f3n y referencia en la transformaci\u00f3n cultural de la ciudad.<\/p>\n<p>En la calle Montcada estaba la galer\u00eda francesa Maeght (ahora Moco) donde expusieron, entre otros, Xabela Vargas, Robert Llim\u00f3s, Mir\u00f3 y yo misma. Las inauguraciones eran un acto especial. Hab\u00eda un ruido y una vitalidad extraordinarias que nos llevaban a otra realidad, como si estuvi\u00e9ramos en Par\u00eds o Nueva York, o eso nos parec\u00eda.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Marta Tach\u00e9, so\u00f1adora cultural y c\u00f3mplice de artistas, me invit\u00f3 a pintar en medio del nuevo paseo Picasso, donde acababan de instalar una escultura de T\u00e0pies. Fue una situaci\u00f3n surrealista, ya que a mi lado hab\u00eda una yegua que se com\u00eda la paja de un bulto donde yo estaba sentada dibujando. Pasado el miedo y tras un rato, establecimos un intercambio de miradas manteniendo la serenidad, como si aquello que estaba pasando fuera lo m\u00e1s normal.<\/p>\n<p>Cuando atraves\u00e1bamos la noche para ir a los bares como el Sukursal, El Cangrejo, Este Bar o el Metropol, nos disfraz\u00e1bamos con trajes que nos hab\u00edamos inventado en casa. El dise\u00f1o era una constante.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n sexual fue otro cambio de paradigma; por fin las mujeres pod\u00edamos decidir qu\u00e9 quer\u00edamos hacer con nuestro cuerpo. En la calle Bruc con Ronda de Sant Pere hab\u00eda un centro feminista donde, si por desgracia ten\u00edas que abortar, te daban los mejores consejos, ya que la ley a\u00fan tard\u00f3 en hacerse realidad.<\/p>\n<p>La Rambla era nuestra: arriba y abajo, recitando la vida, exhibi\u00e9ndonos y manifest\u00e1ndonos a cualquier hora. El Teatro Principal acog\u00eda la C\u00fapula Venus con la <i>Orquesta de se\u00f1oritas<\/i> dirigida por Pavlovsky y los billares Monforte, que compet\u00edan con los billares del cine Coliseum de la Gran Via, un ambiente cargado de humo de cigarrillos que esbozaba sombras de seres, donde s\u00f3lo faltaba la aparici\u00f3n de Humphrey Bogart a contraluz desde la puerta del local.<\/p>\n<p>Nos refugi\u00e1bamos en los hornos de pan del Raval, como el que hab\u00eda donde ahora est\u00e1 el Makinavaja, a tomar caf\u00e9, ensaimadas y bocadillos calientes para no parar ni un momento. La Rambla nos enviaba a otro mundo: marineros americanos con sus gorros que a Artaud le habr\u00edan gustado tanto, la sucesora de la Mo\u00f1os delante de un Liceu libre de barreras, el <i>cowboy <\/i>y la tieta que tocaba el organillo de pilas\u2026 Las sillas con se\u00f1ores, los <i>limpias <\/i>y las pajarer\u00edas abr\u00edan los negocios bien temprano.<\/p>\n<p>La Avenida de la Luz estaba bajo la calle Pelayo, atiborrada de tiendecitas, <i>baretos <\/i>y trotamundos, donde estaba el peque\u00f1o cine El palacio de la Risa. No recuerdo qu\u00e9 pel\u00edculas ve\u00edamos, pero seguro que eran un viaje al otro lado de la noche. \u00a1Todo estaba abierto a todas horas!. De d\u00eda pint\u00e1bamos, edit\u00e1bamos, curr\u00e1bamos. De d\u00eda bail\u00e1bamos, conspir\u00e1bamos, nos drog\u00e1bamos, am\u00e1bamos\u2026 Era un no parar.<\/p>\n<p>La Barceloneta estaba llena de chiringuitos y peque\u00f1as piscinas. Mi grupete prefer\u00eda el Salmonete, con la Carmen al frente. Cocinaba las mejores paellas, nos daba los mejores alcoholes y el Bernardo recitaba poemas. Desde all\u00ed mir\u00e1bamos el mar y a la gente que pululaba por la playa; las horas pasaban y se creaban nuevas situaciones. Mientras habl\u00e1bamos de las carencias, que eran muchas, pon\u00edamos en marcha proyectos pensando que cambiar\u00edamos el mundo.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-39436\" src=\"https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1984-Salmonete-1280x960.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1984-Salmonete-1280x960.jpg 1280w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1984-Salmonete-150x113.jpg 150w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1984-Salmonete-768x576.jpg 768w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1984-Salmonete-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/graf.cat\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1984-Salmonete-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<p>En la cima de la torre del telef\u00e9rico de San Sebasti\u00e1n, envuelto por las brumas del mar, hab\u00eda un local popular que serv\u00eda paellas con una visi\u00f3n a\u00e9rea del puerto. Por debajo estaban los Ba\u00f1os de San Sebasti\u00e1n, con tres piscinas, matorrales y palmeras, y un casino de la \u00e9poca de la Exposici\u00f3n Internacional de 1929 en ruinas que confer\u00eda una solemnidad <i>cutre <\/i>al entorno. All\u00ed, Violeta la Burra tomaba el sol con trajes estrafalarios y un posado provocativo.<\/p>\n<p>Habit\u00e1bamos las Golondrinas, donde hicimos performances en medio del mar y muchos viajes de amor. A primera hora de la ma\u00f1ana, cuando la bruma provocaba que la mar se viera blanca como la leche, \u00edbamos al Rompeolas \u2014tradici\u00f3n barcelonesa\u2014 y nos estir\u00e1bamos en las plataformas de madera de los pescadores, sostenidas sobre el mar. Entre los pilotes de hormig\u00f3n alguien hab\u00eda construido un peque\u00f1o para\u00edso para hacer comidas familiares entre el cemento. Tambi\u00e9n las gr\u00faas del puerto esparc\u00edan sus colores sobre la ciudad que se despertaba. Aquello me llenaba la cabeza y las pinturas brotaban en el estudio, que se llenaba con aquellos colores. A menudo desayun\u00e1bamos en el Mercado del Pescado, junto a la Torre del Reloj, casi en el cruce imaginario del Paralelo con la Meridiana, despu\u00e9s de haber saltado de un lado a otro con la m\u00fasica de los Turmix, que nos transportaba hacia el infierno, o al cielo, que es ese lugar donde ponemos todo lo que no sabemos exactamente qu\u00e9 es, pero que no queremos perder.<\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p>Ruta Graf en colaboraci\u00f3n con <a href=\"https:\/\/artssantamonica.gencat.cat\/es\/index.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Santa M\u00f2nica<\/a>. Texto de <a href=\"https:\/\/francescallopis.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Francesca Llopis<\/a>, artista visual.<\/p>\n<p>Esta ruta es una colaboraci\u00f3n con Santa M\u00f2nica como parte de la exposici\u00f3n <a href=\"https:\/\/artssantamonica.gencat.cat\/es\/detall\/Laltre-costat\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Otro Lado.<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del texto por Victoria Macarte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>So\u00f1\u00e1bamos con la libertad, el anarquismo afloraba por todas partes, la dictadura hab\u00eda hecho aguas y nosotras lo est\u00e1bamos celebrando en la calle con aquello que pint\u00e1bamos, que escrib\u00edamos, y con nuestras acciones. 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