Desde hace algunos años, Agustina Fioretti realiza extraños objetos e imágenes que dificultan su reconocimiento y organización taxonómica. No solo por los materiales utilizados —pelo de caballo y plumas de aves— que otorgan a sus obras formas inciertas de animalidad, sino también por la reutilización de elementos procedentes del mundo de la construcción. Fioretti desplaza las cosas de su lugar de origen, realiza un movimiento que le permite producir nuevos acoplamientos maquínico-animales: ni caballos ni aves, ambos a la vez; el cíborg emerge de la fusión entre lo técnico y lo animal, de la vida de los objetos. ¿Qué futuros podrían surgir de nidos construidos con pelo de caballo? ¿Qué promesas de monstruos se anuncian en esos futuros?
Exposición comisariada por Jesu Antuña.
La práctica artística de Agustina Fioretti (1991, Argentina) puede pensarse a través de los desplazamientos, las mutaciones y transformaciones, donde confluyen una preocupación por los archivos —desde los familiares hasta los institucionales— y un interés por las migraciones, por los desplazamientos más o menos forzados de quienes muchas veces son llevados al extremo de abandonar la forma humana.
A través de diferentes técnicas y materiales (instalación, vídeo, fotografía, textos y performance) se interesa por explorar conceptos como los vínculos interespecies, los relatos orales, los rituales de paso, lo que Victor Turner denominó liminalidad como espacio intermedio o de tránsito; la metamorfosis, quizá del norte hacia el sur, y su propia migración en conexión con las realizadas en décadas anteriores por su familia.