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El Pirineu: paisatge enllà, pintura endins. Muma

Cuando éramos pequeños, íbamos toda la familia al Pirineo una semana larga, alrededor de San Juan, a la Vall de Boí: tienda, saco de dormir y excursiones a manta. Eran los años 1966-69, no había prácticamente nadie y en Taüll todavía se llegaba por un camino de carro. Más tarde, entre los 18 y 20 años, hice mucho esquí de montaña y participar con el CEC en la organización de Rali CAI CAF (1976) como voluntario, equipando la Reclusa y realizando otras tareas.

Ahora, como artista plástico, hace más de 12 años que trabajo sobre el territorio de montaña, primero en los Alpes y después en el Pirineu. No pinto la alta montaña, sino la montaña habitada, colonizada por los humanos. Del Pirineo me han interesado los pastos y el pastoralismo, los puertos, los pasos de refugiados y el contrabando; también las minas y las fraguas (siglos XVIII y XIX), el alpinismo y los refugios, hasta el ocio y todos los deportes de nieve. Hago, desde hace cuatro años, un viaje cada año de 10 días al Pirineo para dibujar y hacer localizaciones. También muchas lecturas. Evidentemente las cumbres suponen un decorado impagable.

Me han acompañado, Verdaguer con su viaje a pie, del Canigó a las Maleïdes, y Ramond de Carbonnières, con su libro fundamental sobre el Pirineo de hace prácticamente 240 años. Y muchos otros.

Para mí, la pintura permite plasmar una visión holística de este territorio con todos los elementos de la vida: economía (agricultura, ganadería, hierro, carbón vegetal, madera, comercio, turismo, balnearios), organización social (los comunes, las trashumancias, los molinos, los aserraderos, los transportes, los raiers), cultura (lengua, topónimos, música, literatura), tradiciones (fallas, mercados, danzas, rituales), ocio (montañismo, esquí), circulaciones (senderos, puertos, caminos de frontera), energía (agua, como energía mecánica, electricidad) y arquitectura como testimonio del tiempo (estilos, tipos de construcción, mobiliario urbano).

Pintar el Pirineo (y la nieve que se acaba) es enfrentarse a la complejidad, enfrentarse a la fragilidad que preceda al cambio y al mismo tiempo darse herramientas para reinventar el territorio y para imaginar el futuro.

El Pirineu: paisatge enllà, pintura endins. Muma
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