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Madre del agua. Garikoitz Cuevas

Madre del agua, dulce.

Esta mañana hizo buena marea para pasear, con un coeficiente alto, más de cien.

Bajé a la playa y me dirigí hacia el Corral de Merlín en La Jara; con estas condiciones casi se puede llegar hasta el centro del hemiciclo de piedras y conchas por donde se llena y vacía el corral al ritmo de las mareas.

Llevé lectura:

CANCIÓN 4º

O bosques, yespesuras
plantados porlamano delamado,
ó prado de verduras,
de flores es maltado
dezid sipor vosotros ha passado. 

No lo vi venir.

El poniente batía las suaves crestas de las olas formando espuma de sal, nada fuera de lo habitual; aunque esta vez noté algo diferente, me acerco a mirar debajo de la espuma y con cierta calma, la marea comenzó a traer palabras a la orilla de las piedras:

traficados, buscando paz, trasposición de la lividez, el gran silencio, fado de Sta. Teresa.

CANCIÓN 18º

Allí me dio supecho
Allí me enseñó sciencia muy sabrosa
y yoledi de hecho Ami, sin dexar cosas; alli le prometi de ser su esposa.

Libre albedrío, pacto con Dios, el sonido de las nubes, O tempo nāo espera niguém, Gloria Fuertes visita la marisma, lacrimal higiene del sueño…

La marea reviró, recogí las palabras, cerré el Cántico Espiritual y Poesías de San Juan de la Cruz y volví crujiendo conchas para la punción de la biopsia.

Madre del agua es dulce.

Madre del agua. Garikoitz Cuevas
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