Lux Domus. Josep Poblet
Lux Domus parte del significado original del término latino domus, que designa la casa entendida no solo como una construcción, sino como el espacio de la intimidad, el refugio y la protección. Es el lugar donde la arquitectura trasciende su función estructural para convertirse en una experiencia emocional, vinculada a la memoria, el descanso y el sentido de pertenencia. A partir de esta idea, Josep Poblet concibe una arquitectura hecha de luz, capaz de transformar el espacio expositivo en un lugar de acogida, contemplación y silencio.
En Lux Domus, la luz deja de ser un elemento que simplemente ilumina para convertirse en la materia prima de la obra. Sus formas geométricas evolucionan lentamente, transformando la percepción del entorno e invitando al visitante a habitar el tiempo de otra manera. La obra reclama un recorrido pausado, casi meditativo, en el que cada pequeño desplazamiento modifica la relación entre el cuerpo, el espacio y la luz. El proyecto explora, además, una idea aparentemente paradójica: la materialidad de la luz. A pesar de su naturaleza intangible, esta adquiere una presencia casi física, como si pudiera delimitar muros, definir volúmenes o construir estancias efímeras. Poblet trabaja esta cualidad para generar una experiencia inmersiva que nos acerca a una forma poco habitual de percibir el espacio. En este sentido, Lux Domus pone de manifiesto que la arquitectura no es únicamente la suma de sus elementos constructivos, sino también la relación dinámica entre estos y los fenómenos que los habitan.