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Volta. Elvira Amor

La obra de Elvira Amor parte de una profunda confianza en la capacidad de la pintura para generar sentido desde sus propios recursos. Color, luz, ritmo y forma articulan un lenguaje que encuentra en sí mismo su modo de expresión y que, como la música, apela a la experiencia sensible. La pintura se convierte en un lugar donde el significado permanece abierto y la percepción puede demorarse, construyendo sus propios recorridos.

A lo largo de su práctica, la pintura ha ido desbordando el límite del lienzo para ocupar otros cuerpos y otras superficies. Telas, pintura sobre papel, esculturas de aluminio e intervenciones directamente sobre la arquitectura forman parte de un mismo vocabulario. Aunque cada obra mantiene su autonomía, es en el diálogo entre unas y otras donde comienza a construirse una gramática compartida, una experiencia que se completa en la mente del espectador. Es allí donde la pintura adquiere su forma definitiva: en los intervalos, en los bordes del espacio y en la mirada de quien la recorre.

Esta exposición nace, en parte, de la estancia de la artista en la residencia de Alzueta Gallery, en La Bisbal d’Empordà. El desplazamiento fuera del estudio habitual, el silencio, la arquitectura de piedra, la humedad del aire o el ritmo pausado del paisaje no aparecen representados, pero sí impregnan la manera en que las obras se relacionan entre sí y con el espacio. La experiencia de habitar ese lugar ajeno se convierte en una forma distinta de escuchar la pintura.

La intervención mural realizada específicamente para la exposición prolonga esa idea de continuidad. El color abandona el soporte para acompañar la arquitectura, activando esquinas, columnas, arcos y planos que dejan de ser un fondo para convertirse en parte de la composición, modificando el ambiente que se genera entre todos sus elementos. La obra no termina en cada lienzo, sino que se despliega en el recorrido y en la luz cambiante, como si el espacio entero pudiera ser entendido como una pintura en expansión.

El título de la exposición remite precisamente a esa condición abierta. Volta evoca el arco y la arquitectura, pero también el recorrido, el regreso y la posibilidad de cambiar el punto de vista. Una palabra que, como la propia pintura de Elvira Amor, despliega su sentido en las múltiples relaciones que es capaz de activar.

Volta. Elvira Amor
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